sábado, 25 de agosto de 2012

Listo, se me ocurrió una idea: A escribir historias!

Bueno, consideré que escribir historias sería una buena idea, por lo menos a mí me gusta hacerlo. Nunca las termino, pero sé que tal vez a alguien se le ocurran ideas de cómo poder continuarlas, qué le falta, qué sobra y quien sabe c: a mí me gusta escribir la verdad, y tal vez con algunos inicios de historias a alguien se le venga a la memoria un recuerdo o algo c: A ver, les escribiré algo que salga de mi cabeza ahorita:

"Era una noche de verano. El viento soplaba pero no tan fuerte como para mover mi cabello suelto y rizado. Sebastián estaba conmigo, y tenía ganas de decirle todo, más me era imposible, debido a que era mi mejor amigo. Habíamos salido, pues se cumplía año y medio de nuestra larga amistad, en la cual yo había tenido que soportar, y digo soportar, porque fue un martirio tener que escuchar todas sus historias de amor y desamor. Mas nada podía hacer, era nada más su amiga, y no se cansaba él de repetirlo. Cuántas veces quise tomar valor para decirle: "me gustas, y no aguanto que me hables de Carina, y todo lo que te pasa y no te pasa con ella". Y no podía, llegaba a articular nada más: "te quiero mejor amigo"

La noche cada vez se hacía más presente, y las estrellas resplandecían como nunca lo habían hecho, o por lo menos como nunca lo había visto. Supuse que se trataría de un buen presagio. Nos quedamos mirando a través de la ventana de su casa, sin conversar, pues el sólo hecho de estar con él hacía que el silencio fuese ameno. Y varios minutos se pasaron así, sin hablar, sólo mirando al cielo. 

Sentí un beso en la mejilla, pero, ¿imaginarme que era él? No para nada, me dije que debía ser el soplido del viento, o tal vez la sensación de querer que fuera eso que pasara. Al cabo de unos segundos, lo sentí nuevamente, y volteé. Me había besado, en los labios. Nos habíamos besado. Increíble sensación, pues nunca antes él había siquiera insinuado algo de un gusto hacia mí. Simplemente pasó. Lamentablemente no duró mucho, yo por mi miedo me había salido de sus labios, pues pensar que era un error lo hacía todo más confuso.

Pero él me miró con ojos tiernos, y continuó besándome, primero extrañado de mi reacción, y luego, al ver que yo iba a ceder a toda cosa a que me besara, nos juntamos nuevamente para que ese beso tuviera una larga duración. Con mariposas en el estómago, rodeé su cuello con mis brazos y él rodeó mi cintura. La noche se hizo mágica, y sin decir palabra, ya éramos enamorados."

¿Qué tal está? Espero que les haya gustado este inicio c:

No hay comentarios:

Publicar un comentario